domingo, 18 de septiembre de 2011

Nocturno

Quise encontrarte en esas calles tan solas
para no sentirme tan triste;
te esperé mil vidas en un parque;
llegué a mi casa llorando como un niño
y te imaginé regalando una sonrisa.

Me quedé sentado un rato
en el andén
de cualquier puerto lejano.

Cuando el frió inundó mi cuerpo
entré a mi cuarto soñoliento
y te soñé muy lejos.

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